Hace algún tiempo que no escribo. Demasiado. Mi percepción del mundo ha cambiado exageradamente. De hecho, ha cambiado tanto que ni quería escribir, por el mismo motivo. Hoy tengo un mal día; una regla abundante como pocas veces. Antes de irme a dormir, a pesar de tener prisa, necesitaba escribir un poco, como terapia, como en los viejos tempos.
Parece que haya pasado una eternidad desde que escribía lamentándome de mi escasa cordura y desahgándome con el tema Mario.
Últimamente estoy mejor que nunca. He descubierto miles de cosas que me hacen sentir mejor. Algún día las escribiré, pero mi irritante perfeccionismo no me lo permite todavía. Me permite escribir hoy porque tengo un mal día, como he dicho.
Sencillamente es un malestar corporal que no me permite hoy ver el mundo con el positivismo que me posee últimamente, pero todo va sumamente genial.
Ya tocaba estar mal y sola, la verdad. Me encaminé hacia ningún lugar con Yepe y no se puede llevar a la práctica todo lo aprendido acompañada, en este caso, ya que lo aprendido ha sido empezar a encontrarme. Pensando lo mismo que he aprendido hasta ahora, hoy que estoy mal confirmo mi teoría. Hasta ahora me lo decía: "Puede que te pase como las otras veces que has creído encontrar la clave de la comodidad contigo misma: que cuando te ha dado el bajón se te ha ido la teoría al suelo y ha sido inevitable creer que el hecho de pensar que habías encontrado la clave solo se daba por el buen humor del buen momento que estabas viviendo, no porque la hubieras encontrado". Pero esta vez estoy convencida de lo aprendido, a pesar de estar mal, así que lo considero un gran mérito. A parte, esta vez no he pensado que exista ninguna "clave", todo va más allá y a la vez no puede ir más allá porque no hay un más allá. Todo es sencillo pero complicado al mismo tiempo, por la complejidad introspectiva que ha tenido el proceso de aprendizaje.
Hablo como si ya lo supiera todo (como hacía siempre) pero es que esta vez sé que no sé nada. Estoy empezando a ser sincera y tolerante conmigo misma, y como reflejo intrínseco, también con los demás.
Me voy a dormir porque debo y quiero, estoy muy cansada.
Necesariamente te quiero
martes, 29 de mayo de 2012
domingo, 13 de noviembre de 2011
ahora
mi ahora eterno. YOOOO... no se que hacer. solo me apetece irme a dormir. si que es verdad al final q tengo un problema.. pobre gente... porque me hare estos castillos? vete a saber. necesito ayuda
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Otra vez, Mario T.T
Lo escribo para dejarlo aqui y asi sacarmelo de encima, q conse q no es pq sea masoca. He soñado q tenía sexo con él pero ya no estabamos juntos, ni yo sentía lo mismo ya. Pero empezaba a recordarlo, por culpa d los buenos momentos, de risillas, de bromas q solo hacia el, d cosas q demostraban una eterna confianza... me echaba a llorar recordando lo mucho que él fue parte de mí... me sabe más mal... cosas q el solo hacia conmigo, cosas q yo solo hacia con el. pensar cada dia por tí como si él fuese unido a ese tí, es decir..: pensar por los dos como si fueramos uno (a lo mejor justamente lo q no hacía mario)... no se, me ha dolido tanto... y mario me decia sonriendo, "si, pero eso ya no esta, no se que". PERO SI ES LO MAS GRANDE que se puede sentir, saber q nunca estas solo, saber que tienes a alguien para reir y para llorar, compartir tu puta vida con tanta confianza q parece q vivas solo, pero siempre sera mucho mejor. ESO, eso es lo q ya no está, y lo que yo echo de menos...
domingo, 6 de noviembre de 2011
Y detrás de cada huida estabas tú
Ayer escribí una entrada con ese título, pero hubo un error y se borró. Por suerte era corta y yo iba fumada, así que no me supo tan mal. Me sabe un poco mal lo de Alejandro... ¡Cómo buscamos lo eterno! Eso es lo que realmente quiere expresar la canción de Ismael Serrano, Recuerdo, que ya colgué en su momento, y a la que pertenece la frase que he usado como título.
Disco: La memoria de los peces
Estreno: abril de 1996
Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano
Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.
Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.
Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro ilumina el vagón.
Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes, otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.
No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.
Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.
Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.
Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.
En las noches vacías en que regreso
solo y malherido, todavía me arrepiento
de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.
Y ahora que te encuentro, veo que aún arde
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde
para nacer de nuevo, para amarte.
Debo decirte algo antes de que te bajes
de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.
Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
"¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?"
Y una sonrisa tímida responde:
"Perdone, pero creo que se ha equivocado".
"Disculpe, señorita, me recuerda tanto
a una mujer que conocí hace ya algunos años".
Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.
En los momentos en los que nos sentimos ahogados por la rutina y solos es cuando hacemos de las experiencias buenas que vivimos un castillo (me acuerdo de sus caricias y la memoria me engaña, me se come la desidia y me cuelgan las arañas). Se vuelven el triple de buenas, de fuertes, de vibrantes, y nos aplastan, nos hacen odiar la realidad. Nos hacen que nos cueste más vivirla, al menos cómodamente. Entonces inconscientemente buscamos y creemos que encontramos en cualquier persona lo que nos falta. No lo que nos falta como una necesidad existencial, sino eso que recordamos como un castillo de emociones fuertes y hermosas. Eso que al mirar al pasado nos hace creer que entonces sí eramos felices y ahora no. Entonces la razón no ve que en esas circunstancias del pasado tampoco fuimos TAN felices. Quizá lo fueramos más, sí, teniamos ritmos de vida que no se podian parecer ni por asomo a la rutina que ahora nos apaga. Pero entonces, igual que ahora, eramos personas viviendo buenos y malos momentos. Y es este momento, en el que vemos en cualquier cosa que "cualquier tiempo pasado fue mejor", el que proyecta la canción.
Y eso lleva al refugio. Todo eso lleva a "Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.
Disco: La memoria de los peces
Estreno: abril de 1996
Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano
Me levanto temprano, moribundo.
Perezoso resucito, bienvenido al mundo.
Con noticias asesinas me tomo el desayuno.
Camino del trabajo, en el metro,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.
Y en el asiento de enfrente,
un rostro de repente,
claro ilumina el vagón.
Esos gestos traen recuerdos
de otros paisajes, otros tiempos,
en los que una suerte mejor me conoció.
No me atrevo a decir nada, no estoy seguro,
aunque esos ojos, sin duda, son los suyos,
más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.
Pero creo que eres tú y estás casi igual,
tan hermosa como entonces, quizás más.
Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad.
Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada.
Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.
En las noches vacías en que regreso
solo y malherido, todavía me arrepiento
de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.
Y ahora que te encuentro, veo que aún arde
la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde
para nacer de nuevo, para amarte.
Debo decirte algo antes de que te bajes
de este sucio vagón y quede muerto,
mirarte a los ojos, y tal vez recordarte,
que antes de rendirnos fuimos eternos.
Me levanto decidido y me acerco a ti,
y algo en mi pecho se tensa, se rompe.
"¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?"
Y una sonrisa tímida responde:
"Perdone, pero creo que se ha equivocado".
"Disculpe, señorita, me recuerda tanto
a una mujer que conocí hace ya algunos años".
Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento,
aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.
En los momentos en los que nos sentimos ahogados por la rutina y solos es cuando hacemos de las experiencias buenas que vivimos un castillo (me acuerdo de sus caricias y la memoria me engaña, me se come la desidia y me cuelgan las arañas). Se vuelven el triple de buenas, de fuertes, de vibrantes, y nos aplastan, nos hacen odiar la realidad. Nos hacen que nos cueste más vivirla, al menos cómodamente. Entonces inconscientemente buscamos y creemos que encontramos en cualquier persona lo que nos falta. No lo que nos falta como una necesidad existencial, sino eso que recordamos como un castillo de emociones fuertes y hermosas. Eso que al mirar al pasado nos hace creer que entonces sí eramos felices y ahora no. Entonces la razón no ve que en esas circunstancias del pasado tampoco fuimos TAN felices. Quizá lo fueramos más, sí, teniamos ritmos de vida que no se podian parecer ni por asomo a la rutina que ahora nos apaga. Pero entonces, igual que ahora, eramos personas viviendo buenos y malos momentos. Y es este momento, en el que vemos en cualquier cosa que "cualquier tiempo pasado fue mejor", el que proyecta la canción.
Y eso lleva al refugio. Todo eso lleva a "Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.
domingo, 30 de octubre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
sueño raro, sin mario como prota
estaba en la casa de castelldefels con marc pero sin papis. estabamos recogiendo cosas a toda prisa y metiendolas en maletas porque nos estaban esperando ellos abajo. Con todo el ajetreo paramos un momento a bromear y a mi se me pasa por la cabeza decirle: "oye marc, tu has tenido sueños eroticos alguna vez conmigo?" y va el tío y me besa. y me contesta que si y nos volvemos a besar. y entonces me pregunta que si sé por qué debe ser. y le cuento que debe ser pq somos la persona del sexo opuesto que mas vimos en la infancia y estas cosas, y el me daba la razon. total, q despues d este stop extraño aparece el espíritu de una mujer entrando por la ventana. en el sueño yo sabía que tenía que venir, por decirlo d alguna forma me asustaba muchisimo pero "sabía que pasaría". no se si no la escuchaba yo o no hablaba ella. el caso es que tenia cara de mala leche y se nos acercaba. asustados le empezamos a dar, yo con un palo, y marc con un hacha. Como si de una peli se tratase, los objetos la atravesaban. nos asustamos y echamos a correr escaleras abajo. yo no me veía mi cara, pero marc estaba asustadísimo. total que estabamos corriendo por la calle y llegabamos a una cafeteria en la que nos sentabamos en mesas distintas. y en la que yo me sentaba aparecía rodri. Me intentaba calmar, pq esta clarisimo q estaba alterada. y decidia volver al piso a ver si estaba mi familia o si se habia ido el espíritu. Marc ya no aparece mas en el sueño, me acompañaba rodri. De camino a casa, nos encontramos a gente de soria! a la que rodri saluda tranquilamente porque no sabe el problema que yo tengo. Llegamos al edificio. Llame por el telefonillo pero tardaban en contestar y mientras se abre d par en par una puerta de la porteria y sale otro espiritu, una mujer mayor. No se porqué pero yo ya sabia que había más, sabía que iban a por mí. Me echo a correr pero casi al mismo instante me para Rodri diciendome "pero que haces, donde vas, mujer, que estan bajando". y efectivamente, estaba bajando el primer espiritu que había visto, una chica joven y guapa. y le decía yo "pero que no, rodrigo, que me dejes ir, que no son ellos, que no son ellos, que vienen a por mi!" y él feliz, no me hacia caso, porque no sabía de qué iba el tema. Total que asi, agarrandome, aparecía otro esíritu más una chica muuy joven, y muy bajita, con el pelo largo moreno y liso, que estaba embarazada. Entonces no se como aparecen muchos mas. todos me agarran y no me dan explicaciones (o no las escucho). Y me llevan hasta el piso, donde esta otro esíritu, un señor gordo. Y tienen en la mesa del comedor sentados a mario, debora, pedro y alejandro (el d soria, claro). estaban como atados, pero con cuerdas invisibles, porque no se podian mover pero no habia nada que se lo impidiese. El caso es que estaban todos dormidos menos mario que solo podria hacer gestos con la cara y me miraba con miedo. Me daban todos mucha pena, en este sueño no le tenía rencor a nadie, sobre todo quien mas me preocupaba era mario, claro, pero odiar no odiaba a nadie. Estaba preocupada por ellos y les quería ayudar. Entonces embezaban a forcejear conmigo el espiritu gordo y otros, y me cabreaba yo: "pero que quereis, pero dejadnos en paaz! que les habeis hechoo!?" y va i se les cambia la cara a todos los espiritus, ponen cara d buenos pero de no saber serlo. y me dicen que lo unico que querian d nosotros era que les enseñaramos a hacer una pizza a la española. UNA PIZZA A LA ESPAÑOLA. y yo les decía "pero sois tontos? viniendo asi nos traumatizais vivos, joder, no podias venirme d buen rollo y pedirmela? oye enseñanos a hacer una pizza, porfa, y yo os hubiese enseñado encantada!". y se reian y se disculpaban. como sino fuera grave el asunto. y aparecia mi madre y hacian bromas entre todos y yo me habia quedado muy seria. y les decia pero que me estais contando, no me hace ninguna gracia a mi todo esto, eh, que me lo habeis hecho pasar muy mal. y mi madre me decia pero hija! q ya te han dicho q solo queria eso, no te ralles mujer! y yo le decia pero como no me voy a rallar, me he traumatizado viva. y los espiritus se cabreaban conmigo por estar cabreandome con ellos por eso... asi que empezé a fingir que se me estaba pasando el enfado, queno ocurria nada... y asi termina.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Cuarto movimiento: La realidad
Agazapado, espero, como un arraclán,
bajo las piedras escondido,
porque a la vida era lo único que le da
sentido.
Acostumbrado a escapar de la realidad,
perdí el sentido del camino
y envejecí cien años más de tanto andar
perdido.
Y me busco en la memoria el rincón
donde perdí la razón.
Y la encuentro donde se me perdió,
cuando dijiste que no.
Hice un barquito de papel para irte a ver.
Se hundió por culpa del rocío.
No me preguntes cómo vamos a cruzar
el río.
Y me busco en la memoria el rincón
donde perdí la razón.
Y la encuentro donde se me perdió,
cuando dijiste que no.
Sin ser,
me vuelvo duro como una roca,
si no puedo acercarme
ni oír
los versos que me dicta esa boca;
y ahora que ya no hay nada,
ni dar
la parte de dar que a mí me toca.
Por eso no he dejado de andar
buscando mi destino,
viviendo en diferido,
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y, así, sintonizar.
Para contarte
que quisiera ser un perro y oliscarte,
y vivir como animal que no se altera,
tumbado al sol lamiéndose la breva,
sin la necesidad de preguntarse
si vengativos dioses nos condenarán,
si, por Tutatis,
el cielo sobre nuestras cabezas caerá.
Buscando mi destino,
viviendo en diferido,
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y, así, sintonizar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)